María Teresa

María Teresa



Quizás ella fue hoy consciente de que su cuerpo, seguía otras leyes propias,
Quizás este cuerpo ya no era suyo. El deseo anidaba en su presencia liviana de astro otoñal... (Texto y fotografía: María Teresa)




Prólogo
Pienso que lo más interesante de esta... ¿obra? son las citas de la homenajeada en la misma. Es por ello que toleraremos que el autor, por su buena intención (¿o quizás busque recompensa por parte de ella?), maltrate de semejante manera el significado de obra literaria. Por mi parte, poco más que decir.

En Allende los mares, en cualquier tiempo ya pasado: Belinda de Melos.







Cuando dejas que mande el corazón,
las mariposas que revolotean sobre tu estómago
se posan tranquilas.

Es entonces cuando dejas
que la razón dicte sentencia
y sabes, de repente,
que es ahí donde han de pacer
las mariposas.




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El amor es la brisa que acaricia
la parte interior de la piel




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Mi tálamo vacío
explota en todas direcciones
y se vuelve multidimensional
buscando el teorema
que relate las razones
de por qué la ausencia
de tu cuerpo,
sobre el cual gravito,
y me da igual
si son circunstanciales o no.

Y mis sábanas me envuelven
como frías losas
que aplastan mi cuerpo inerte
y desnudo en lutos inútiles
contra la realidad
sin latidos latentes,
sin excitaciones 
que den sentido
a la tenencia de cuerpos propios
que no sienten otra piel.

Y me masturbo como un cadáver 
tras una ventana desnuda 
mientras deseo
que te excite y te masturbes
y llegues a tu orgasmo
al mismo tiempo que yo.




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Cada vez que ella se acerca
y me mira
sospecho que ninguno
de vosotros sabéis
lo que es vivir.




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Me he leído un poemario cojonudo
de, nada más y nada menos,
Leonard Cohen
(lo que venía a ser para mí
todo un santuario)
pero he decidido prenderlo
(respetando, eso sí,
las llamas del maestro),
simplemente,
porque entre todas sus amantes
no te he encontrado a ti.




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Adivino tu travesura
detrás del marco de la foto
aliviando la calentura
de unos sentimientos ignotos.

La sábana describe el tacto
que ansía pintar mis dedos
temblorosos mientras redacto
tu autorretrato sin denuedo.

Un horizonte con molduras
cubre mi mejor perspectiva
de no ser por la comisura
en que se centra mi misiva.

Tu pelo, rebelde y lozano,
oculta las zonas sensibles
por donde se pierde tu mano
en una actitud aplacible.

El contorno de tu cadera,
con la sonrisa de su pliegue
que se pierde tras mi quimera,
casi provoca que me ciegue.

Pero quedarás inconclusa
si entre mis versos no encuadro
que a quien abraza la musa
es a mi ausencia de tu cuadro.






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Acalla mis estruendosos silencios,
miénteme con cierto aire turbado;
igual que los amantes del invierno
durante las tormentas de verano.

Aplaca los llantos de mi impotencia,
bésame con celo y con avaricia,
y afila el odio con que la inercia
se encargará de cubrirte de heridas.

Tan sólo soy un poeta cobarde,
de baja pasión y sueños ruidosos,
con los sentimientos a pie de fraude
y de pulso en continuo reposo.

Y vendrá el título del poema,
coagulará la sangre del verso,
ya no querrás lamer más sus eccemas
y habré de buscar un poema nuevo.




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Mucho que aprender, demasiado,
para un terco torpe
con complejo de impostor.

Las heridas se muestran
como ingenuas pretensiones
del conocimiento para un aspirante
a pasar, simplemente, desapercibido.

Cómo doler para adentro
para vencer la timidez
y responder con descaro
a las expectativas.

Debería existir una consigna
para darme por aludido sin complejos
cada vez que me tiemble el pulso
y brote de mis venas
la sangre seca de las frustraciones,
y trazar sin temblor tu silueta
en noches de única excitación.

Muerde y remuerde
pensar que se ha hecho mal
en otras personas.
Pero sé que hay dolores mayores
y causas mucho más injustas
y abandono estas palabras
a navegar por la red
mientras siguen confabulándose
estrategias de poder en el mundo
contrarias a la humanidad en sí.

Y a tomar por culo lo demás.




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Muerte, lejana amante que me rozas, 
torpe mujer enlutada que gozas 
con la irónica broma de vivir. 

Muerte, pechos de luna ensalzados, 
futuro prometedor sin pasado, 
largo sueño que no dejas dormir. 

Muerte, destino de mis esperanzas, 
afilada excusa de venganza, 
insoportable tedio de morir. 

Muerte, tan súbita, tan repentina, 
oculta detrás de la nicotina 
que proporciona cierto elixir. 

Muerte, dama embriagada de vino, 
sangre de tierra cual alcohol divino 
y paradoja vital de parir. 

Muerte, luz final para los espacios, 
permite que me muera muy despacio 
para comprender qué fue existir.



Nota.- Este poema no fue escrito para María Teresa,
de hecho lo escribí en diciembre del 2000,
pero lo supo encajar con su voz en mí...
por eso está aquí, como ella.




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Abusando de hospitalidad,
mis besos se quedaron en tu boca
con su maleta de espontaneidad,
y de pudor y vergüenza muy poca.

Mi sonrisa se tornó aún más terca
que la oscuridad de tu mirada
sabiendo de tus labios ya tan cerca
y de tus sueños sobre mi almohada.

Mis jeroglíficos se definieron
con los susurros de tus arrumacos
y mis versos entrelíneas prendieron,
con tu danza de suspiros, cardiacos.

Ahora que el tiempo sigue andando
y los vientos nos soplan sin favor
enmarco unas caricias surcando
los besos con derechos de autor

allende los mares y su horizonte,
hacia el otro confín del planeta.
¡Rimad, versos, llevad nuestro simbionte
hacia aquellas islas tan recoletas!


Nota.- Versos camino a Tristán de Acunha




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Sueño con la cuadratura
de dos esferas rígidas
y su centro neurálgico
más allá de resolver pi.

Sueño con la materia oscura
derritiéndose por el fuego
avistado entre las sombras
y reventar en sus volcanes.

Sueño con tensar y templar
la teoría de las cuerdas
erosionadas por el tiempo
retorciendo su duro epicentro.

Sueño con violar las leyes
de una naturaleza a destiempo
y abandonarme a la violencia
que sugiera sin espacio ni tiempo.

Sueño con cerrar los ojos
y fingir que nada ha sucedido
para volver a renacer
de entre las cenizas restantes.




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Lanzaba mensajes al mar
en botellas que antes
había vaciado yo.

Una vez, abrí
una de esas botellas
y se escaparon los besos
que hoy persigo.


(Fíjate bien,
arador de agua,
cuando una ola rompa tu mar.
Hay una botella perdida
entre la espuma de la noche
que lleva tu
nombre.

*Réplica de María Teresa)





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Llévame al fin del mundo,
me pediste.

Y, en un alarde de originalidad,
te llevé
al comienzo del mismo.

Y saltamos por los aires.




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En estos días que vuelo
a refugio de mí mismo,
sin nadie entre los desvelos
de mis ruines aforismos,

me surgen todas las dudas
que cuestionan mis razones
y mi verdad se desnuda
de su harapo de ilusiones.

Afilo mis objetivos
con un tamiz despiadado
para saber si estoy vivo:
en eso soy avezado.

Suscribo mis idioteces,
por algo vivo con ellas.
No soy lo que te mereces
y ya vendí mis estrellas.




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Cada vez que sesga su bufanda de arce con crines de caballo
mis sesos se rebanan volátiles para hallar sus versos precisos.

Cada vez que su sonrisa desmorona los pilares de la economía
mis muecas se acurrucan entre los pliegues de su risorio

Cada vez más que ese cada vez ya no nos resulta suficiente
se avivan los cuándos de cuándo y cómo será nuestro cuando




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Avivar el fuego con fotos digitales,
lacerar de pasión la piel con coltán,
inundar de placer los vacíos,
mullir la ausencia de cuerpos,
despertar a once mil kilómetros,
soñar con cumplir los sueños
y meter el dedo en la llaga
deseando imprimir nuestras retinas.




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Existen billones de probabilidades de conexiones
entre los miles de millones de neuronas,
y todas y cada una de esas conexiones
determinan que te quiero.
Sin embargo,
amo más cuando tú dices que me quieres,
simplemente,
porque te lo dicta el corazón.




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He domado la soledad de prescindir de nadie,
hasta el punto de confundirla con la misantropía
y servirme de base para la lucha
contra la miopía cruel de la humanidad.
Pero te has instalado en mi vida
y tus vacíos aún en ella me muestran
una nueva soledad, indómita y despiadada,
que me golpea y doblega con cada suspiro.




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A veces, llegué a pensar
que lo mejor era olvidarme
de las goteras de sangre del Mediterráneo
y del dolor obtuso que genera
el polvo que levanta una lágrima infantil
al caer sobre la sequedad.

Y abandonarme en el sofá,
frente a las cuarenta y dos pulgadas
y creer a pies juntillas lo que me cuente el plasma
mientras comparto mi estado en la red social de turno
e imito una vida repleta de gestos de pez.

Pero sé que nada de eso
llegará ya a ser posible
desde que te conozco.




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Y saber que no voy a verte
ni a beber de la fuente de tu vértigo me voltea
y me vuelvo al vértice invertebrado
donde convergen invertidas
nuestras verdades sin reverso
para convertirme en el papel secante que soy sin ti,
sin verte.




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Te busco en todos los horizontes,
maldigo los mares que nos separan,
se ve que no castigué suficiente a los dioses,
sólo cerrando los ojos me siento en casa...
en estos días en que tan solo sobrevivo
y me matan los fantasmas de la ausencia
entre suspiro y suspiro, y apenas suspiros,
sólo puedo decir que te necesito, María Teresa.







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Trato de remendar los hilos de humo de los aviones para tejer la nube de propósitos en la que formar nuestro hogar, sin olvidar que nuestras vidas se cruzaron tras rescatarlas del mensaje encriptado en el interior de una botella a la deriva de las invisibles urgencias que no alcanzaban jamás la costa de los sueños cumplidos.

Fuimos el agua evaporado de las rocas que se condensó en el estrato de las miradas indiscretas de los dioses frustrados y la ornamentación lacrimosa de las sonrisas eternas en los dientes mellados del pasado.

Zurcimos sin dedal aguardando a que nuestros besos compartan la almohada.

- - - - - -

I try to mend the smoke threads of the planes to weave the cloud of purposes in which to form our home, without forgetting that our lives crossed after rescuing them from the encrypted message inside a bottle drifting from the invisible emergencies that do not never reached the coast of dreams fulfilled.

We were the water evaporated from the rocks that condensed into the stratum of the prying eyes of the frustrated gods and the lachrymose ornamentation of the eternal smiles on the jagged teeth of the past.

We darn without thimble waiting for our kisses to share the pillow




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Mas cómo explicar
aquello que se escribe
recogiendo promesas,
índoles aparte, y
amando incertidumbres.

Tomad estos versos,
entregádselos a ella
respetando los tiempos,
estos tiempos de ausencia
sabedores de que el tiempo
acecha, simplemente.

(Acróstico)




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Traté de vendar mi ala rota diseccionando tu axila
mientras bailabas sobre mi sobrero de mármol roto.
¿Quién es capaz de sujetar el pulso de una lágrima de plomo?

Pretendí rezar a las ratas y gusanos que roían mi esqueleto
cuando los buitres escarbaban en las cuencas de tus ojos.
¿Qué diástole sin sístole puede acompasar un corazón sin rumbo?

Tracé líneas divisorias en el imaginario de tanta torpeza
sin percibir la raíz con que descuadraba a los factores.
¿Cómo diantres se consiguen enmendar tantos entuertos?

Quise ama(rra)rte con mi escasa dote de posibilidades
y cambiaste mis palos de ciego por la caída en vuelo libre.
¿De qué materia se componen los gritos de auxilio ahogados?

Reduje la población mundial a la que cupo en mi pequeño zulo
mientras tú derribabas fronteras con tus zapatos de tacón roto.
¿Por qué las danzas macabras siempre me culpan de perder el ritmo?

Arrojé a los mares botellas vacías con la dirección errónea
y me volvían llenas de los licores de amaneceres ajenos.
¿Cuándo asumí mi responsabilidad en la teoría del caos?

...

Parece que me escondí tras la vergüenza de ignotos horizontes
ajeno a los cristales rotos que pisabas tras los visillos salados.
¿Dónde guardamos nuestros cadáveres ahora que estamos vivos?





-




Es muy difícil sostener el horizonte cuando estás en él
y una mirada hechicera se dirige hacia tus cumbres.
En tiempos, cubrí los cielos con cirros y estratos
cegándome tratando de ver en el espesor de la niebla.
Pasada la tormenta, mandé a paseo a todos los dioses
que disipaban cualquier pregunta en lugar de las dudas.
Hoy trato de sostener el peso atómico de las distancias
mirando hacia la cumbre del horizonte de aquella mirada.
Algunas personas atisban horizontes en sus ombligos;
a otras, en cambio, les basta con alcanzar la costa a salvo;
las hay a quienes les ciega y prefieren mirar a otro lado;
existen aquellas quienes sólo aprecian matices de diferencias;...
Pero esto son otros asuntos, esto es sólo la canción de amor
de dos horizontes con la pretensión de alcanzarse.






-




El tiempo no existe
y, sin embargo,
me dedico a contar
cada segundo
en que tú me faltas
y lo transmuto
a latidos y suspiros
y enfermo de ausencia.




-









-




Estamos a una piel de distancia,
nada más, sólo eso.
Por lo demás,
hemos vivido el futuro
y revivido el pasado;
y soportamos el presente
adoleciendo del mismo.
Un presente que es ahora
y que sigue manteniéndonos,
tan sólo,
a una piel de distancia.





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Sucede que, a veces, los poetas, las poetas,
van y se enamoran. Y pierden la cabeza,
¡claro, como le pasa a todo el mundo!.
No te cuento ya cuando se enamoran entre sí.
Y, de repente, el mundo es la muñeca desnuda
a la que le viene bien cualquier trapo,
y todo cabe en la palma de la mano.
Y te preguntas qué narices pinta una persona poeta
en pleno siglo veintiuno de la era común
pero miras por un momento a tu alrededor,
en ese breve momento en que el amor te lo permite,
y observas que aún hay demasiadas personas
disparando balas que hacen daño de verdad;
y curas que, además, violan niños y monjas;
y personas que huyen para ser pasto de los peces;
y tantos intereses que sólo resultan materiales,
y tanta desidia que sólo genera un post de enfado;
y tantas personas convirtiendo matar en un arte;
y tantas personas incapaces de ver a las personas;...
Porque, claro, eres poeta y no lo comprendes,
y, como poeta enamorado, mucho menos aún.
Porque, de repente, el arco iris es una sonrisa
curvada del revés con miles de colores
que dibuja la línea de los aviones en el cielo
con mágicas pinceladas hasta su destino.
Y tu hija se convierte en un currículum
que muestra verdaderamente como eres,
y tu pasado de nada cuenta porque, recuerdo,
estás enamorado de verdad, y de eso se trata.
Y el oxígeno es una botella llena de suspiros
y el horizonte es el marco de su ventana.
Y sigues haciendo de poeta porque el mundo
está lejos de ser como quieres y te has enamorado.
Y es que sucede que, las poetas, los poetas,
son niños y niñas emancipadas de la sensatez
de las personas adultas que juegan a ser serias.




-




Tomo camino de Chile,
me parece oportuno,
para conformar un dueto
con quien va de soprano uno.
Me dirijo hacia Chile,
Pablo, Bolaño, Violeta,
a medir versos a medias
con quien dice ser poeta.
Cojo vuelo hacia Chile
a rebufo de un albatros
para interpretar mi vida
con una actriz de teatro.
Gabriela, Brunet, Zurita,
las cartas sobre la mesa,
Nicanor, Huidobro, Jara,...
y, al fin, María Teresa.




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Hasta que no saltamos al vacío
no supimos
que sabíamos volar.





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Te amo
para reciclarte continuamente
y, así,
no te me acabes nunca.






ACTO FINAL

Creo que se agotó la poesía
llegué al resumen de todas mis palabras. (María Teresa)

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